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21 de febrero de 2026

Poemas a la estupidez: Crónica de un post enredado

 Vamos a comenzar este post, uno más de esos que se me ocurren mientras escribo, partiendo de algo que publiqué hace poco: una idea casi sin sentido que terminé coronando con un texto muy enredado.

A estas alturas, ¿quién puede darse el lujo de contar chistes sobre algo o alguien sin notar que ya se ofendió una tercera persona? Quizás esto no pasaba antes, o tal vez las redes sociales lo han intensificado. Es decir, antiguamente alguien debió sentirse ofendido por los comentarios en forma de chiste que se decían en lugares públicos o que venían de artistas —esos que llamamos 'comediantes'—, así como de personas con mucha influencia (esa que existía antes del internet) y que, de alguna manera, serían más poderosas hoy gracias a la tecnología.

Llegados a este punto, siempre se dice que el pasado fue mejor; creo que ese sentimiento existe desde que el hombre sintió la necesidad de dar su punto de vista (o mejor dicho, desde que empezó a hablar). Es cierto que hoy muchos estaremos de acuerdo en que el reggaetón es un estilo musical que nació con carencias y se fue estancando; su nivel es tan bajo que existen parodias que demuestran lo ridículamente fácil que es crear un 'hit' moderno. Cabe aclarar que mi crítica va dirigida al género y a sus artistas —nombre que les queda grande a varios— y no a sus seguidores; ellos son libres de arruinar sus tímpanos escuchando letras paupérrimas que ni siquiera calificarían como un poema a la estupidez.

A lo que voy es que los gustos, al contrario de lo que uno podría pensar ingenuamente al crecer, parecen haberse estancado o estar retrocediendo por una ruta que jamás transitaron sus mejores exponentes. Se trazó una vara tan alta que retroceder no debería ser una opción; sin embargo, parece que estamos cayendo en un abismo del que solo nos salvaría otro genio o artista iluminado. La opción de cambiar uno mismo también es válida... claro, siempre y cuando uno sepa qué está haciendo.

¿Cómo se supone que enfrentemos esto si parece que todo lo bueno ya se usó en el pasado? Adiós incluso a los mejores escritores y a quienes daban opiniones trascendentes. Desde que existen los blogs, cualquier pobre diablo con internet puede dar la opinión que nadie le pidió e influenciar a personas que, sin merecerlo, reciben contenido sin anestesia ni advertencia. Gente, dejen de leer blogs y lean más libros; quizás así recuperemos algo de dignidad y dejemos de engrandecer a quienes no lo merecen. Tal vez algún día dejen de existir figuras como Maduro y dejen de existir personas que sigan a esa clase de escoria.

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